En triatlón, "lo que no se mide no se mejora". Para progresar y gestionar tu ritmo en un formato L o Ironman, no puedes confiar únicamente en tus sensaciones. Nuestro apartado Electrónica reúne las herramientas de precisión para cuantificar tu carga, guiar tu entrenamiento y asegurar tu carrera.
Equípate con el ecosistema completo del triatleta:
Toma el control de tus datos para nunca más correr a ciegas.
La electrónica en el triatlón responde a tres necesidades: gestionar el ritmo, navegar y analizar la recuperación. Aquí te explico cómo construir tu ecosistema:
Es la inversión número 1. A diferencia de un reloj de running clásico, un reloj de triatlón debe tener el "Modo Multideporte". Esto permite cambiar de natación a ciclismo y luego a carrera con solo presionar un botón (botón "Lap"), incluyendo los tiempos de transición.
Criterio clave: La autonomía. Para un Ironman, busca un reloj que dure al menos de 15 a 20 horas en modo GPS activo.
¿Por qué un ciclocomputador si ya tengo un reloj? Por la legibilidad y la seguridad. A 35 km/h, girar la muñeca para leer el reloj es peligroso y rompe la aerodinámica. El ciclocomputador, fijado en los acoples, muestra tus Watios, tu cadencia y tu ruta en letras grandes, permitiéndote mantener la concentración en la carretera.
Para pasar al siguiente nivel, hay que salir de la sensación.
El Monitor de Frecuencia Cardiaca: Más preciso que el sensor óptico en la muñeca (a menudo afectado por el agua o las vibraciones de la bicicleta), es indispensable para calibrar tus zonas de esfuerzo.
El Sensor de Potencia: El juez de paz en bicicleta. Mide el esfuerzo mecánico real (los Watios) independientemente del viento o la inclinación. Es la herramienta definitiva para gestionar tu esfuerzo en 90 km o 180 km sin quemarte.